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Pide Rector de la IBERO tejer vínculos para enfrentar pandemia del COVID-19

·       El Mtro. David Fernández participó en el webinar ‘Los retos pedagógicos e institucionales de las IES latinoamericanas’, organizado por la UDUAL

 

 

La pandemia del coronavirus no es posible que la enfrenten de manera aislada cada una de las universidades, ni sólo las empresas, ni sólo el gobierno; por la cual es necesario tejer vínculos, consideró el Mtro. David Fernández Dávalos, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

 

En su participación en la webinar ‘Los retos pedagógicos e institucionales de las IES latinoamericanas’, organizada por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) y el Espacio Común de Educación Superior en Línea (ECESELI), dijo que se ha pedido a las universidades vincularse regionalmente, para poner sus haberes de conocimiento, de investigación, de vinculación y de capacidad de incidencia, “al servicio de la superación de la pandemia y del atemperamiento de las consecuencias sociales que tiene”.

 

Recordó que frente a la pandemia, las universidades en todo el subcontinente se vieron en la necesidad de pasar rápido, de hacer sus actividades académicas, administrativas y de servicios de manera tradicional (presencial), a realizarlas a distancia y en línea; lo que probablemente fortaleció, impulsó y aceleró algunas dinámicas que ya se tenían, como iniciar algunos programas en línea, hacer trabajo en casa y extender sus servicios educativos a regiones remotas.

 

Pero además de que este hecho inédito tomó desprevenidos a todos y todas, en las universidades, la transición a los ambientes digitales y a distancia ha sido un periodo de inestabilidad y desigual en América Latina, pues hay universidades que lograron trasladar al cien por ciento sus actividades, sobre todo las educativas; pero a otras se les ha complicado, por falta de recursos, por falta de masa crítica y por dificultades propias de su país.

 

Por ello, un primer reto a afrontar es que, la brecha digital que ya existía está en proceso de convertirse también en una brecha educativa, “y ese es un riesgo muy importante que tenemos que superar”. Adicionalmente, este momento de desesperanza, de conflicto, de desgracia, supone un segundo reto en el ambiente educativo, por lo que urge tener claridad, certidumbres y caminos por recorrer.

 

SEP pidió apoyo de las IES

 

A las más de 300 personas que se conectaron a la webinar, el Mtro. David Fernández les compartió que recientemente, en México, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), reunió a los Rectores, para pedirles que, al no ser posible concluir el periodo lectivo de manera presencial, sus universidades continuaran operando por medio de las Tecnologías de Información, Comunicación y Aprendizaje Digital (TICAD).

 

Mas el deber terminar el periodo actual en un ambiente distinto, de aprendizaje digital, presenta dificultades especiales, sobre todo en cuestión de masa crítica y equipamiento. “Y también porque a las poblaciones pobres que no tienen acceso a las tecnologías o al internet se les excluye todavía más. Si de por sí tenían dificultades para acceder a las clases presenciales, ahora las clases en línea representan una mayor dificultad”.

 

Asimismo, seguir operando en línea y a distancia supone un importante esfuerzo económico y de capacitación de los profesores (as), y una reconversión de las universidades tradicionales presenciales a algo distinto.

 

A la vez, la SEP pidió a los Rectores apoyar a las autoridades sanitarias, difundiendo las medidas de control del COVID-19 y abordando la pandemia desde un punto de vista técnico, científico y humanista; no político.

 

Fernández Dávalos agregó que las universidades también deben vincularse con las empresas ante el desafió de sacar adelante los empleos, los ingresos familiares, el acceso a la salud y a la alimentación, que se han puesto en riesgo con la pérdida de ingresos de grandes núcleos de la población que no pueden salir a las calles a realizar sus actividades cotidianas.

 

“Garantizar el empleo, garantizar un ingreso universal, es algo que a las universidades también nos toca, pero en alianza con los sectores privados y también con los sectores púbicos. Hemos visto gobiernos especialmente reactivos a generar medidas contracíclicas, por ejemplo, y nos parece que las universidades tendríamos que presionar para que esto ocurra”.

 

Añadió que la Secretaría de Educación Pública también solicitó a las instituciones de educación superior (IES) generar nodos de empresas de economía social y solidaria, ya que si prevalece el empleo informal y se están perdiendo trabajos formales, hay que emitir propuestas de constitución de nuevas empresas, de carácter social, o de una economía solidaria y de carácter circular, que favorezca la creación de nuevos empleos. (Recientemente, la IBERO emitió un manifiesto con nueve medidas económicas para atender la crisis).

 

Adicionalmente a esto, el Padre David comentó que los jesuitas (Jesuitas por la Paz y la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús -orden a la cual se encuentra confiada la IBERO-) emitieron el documento ‘Redes vecinales de solidaridad’; una metodología que invita a las personas a  preocuparse por sus vecinos en situaciones de vulnerabilidad, para enfrentar solidaria y comunitariamente los efectos de la pandemia. “Esto es lo que pide actualmente una situación extraordinaria, que realicemos actividades extraordinarias”.

 

Los retos educativos

 

Al retomar el tema educativo, el Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México mencionó que en este ámbito se han asumido algunos principios. Primero, el de la flexibilidad; el tener que ajustar las metas de estudio, ya que las y los alumnos no van a alcanzar las que se habían propuesto para su aprendizaje, porque además del estrés (por la pandemia del coronavirus y sus consecuencias), se está viviendo una situación extraordinaria de aprendizajes de métodos que no se habían ensayado.

 

Esa flexibilidad debe estar presente también en los métodos de evaluación. “En muchos de nuestros países se ha asumido, por ejemplo, para los niveles básicos y medios, que no haya reprobados. Me parece un principio sensato, en la medida en que hay situaciones extraordinarias que no nos permiten evaluar de manera tradicional los aprendizajes. Luego las lagunas de conocimiento tendremos que irlas solucionando en el siguiente periodo”.

 

Un segundo principio es, la inclusión; pues hoy en día se tienen que reforzar los apoyos para aquellos grupos particularmente vulnerables a la exclusión o que están excluidos en esta situación de la pandemia. Entonces, bajo el principio de equidad, hay que priorizar que los grupos vulnerables, excluidos y los más pobres, cuenten con modos de acceder a las computadoras e internet.

 

Otro principio es, la diversificación de estrategias de enseñanza y aprendizaje. Con la emergencia, las mismas clases presenciales se trasladaron al ambiente virtual; pero eso es un error, porque no es lo mismo tener al profesor delante, que a través de una pantalla. Por eso es necesario formar a los docentes e incluir métodos de aprendizaje predominantemente activos, de investigación, de discriminación de la información, de construcción de conocimiento; “y no el aprendizaje bancario tradicional que tenemos en muchas de nuestras universidades”.

 

Mas incluso después del COVID-19, las Tecnologías de Información, Comunicación y Aprendizaje Digital (TICAD) ya no serán una tendencia, sino que permanecerán como un componente integral importante de las universidades, porque en éstas “vamos a ir caminando hacia métodos híbridos de aprendizaje”.

 

Un último principio son, los métodos activos; donde se contempla que hoy más que nunca se tiene que enseñar a aprender a aprender, y se tienen que fortalecer las formaciones de carácter generalista, no tanto las especializadas, que pierden de vista los conjuntos globales.

 

Universidades deben ocuparse de los problemas sociales

 

El Mtro. David Fernández señaló que otra cosa que se quedará después de la pandemia, es que las universidades, tanto públicas como privadas, “se tienen que ocupar de los problemas sociales centrales de nuestras sociedades y de nuestros países”.

 

Para él, las universidades no pueden pasar de largo frente a los problemas, por ejemplo, el sanitario (por el coronavirus), la destrucción de empleos formales, el incremento del hambre, la depredación de la naturaleza, etcétera.

 

Por eso, consideró que están en un error las instituciones de educación superior que únicamente se dedican  a la profesionalización de sus estudiantes. Además, “es inmoral que exista una universidad que no esté abordando los principales problemas que tienen nuestros pueblos, nuestras sociedades”.

 

Universidades deben ganar el discurso público de la pandemia

 

En el último apartado de su alocución, el Rector de la IBERO dijo que las universidades en América Latina tendrían que ganar el discurso público en la lectura de la pandemia. “Me parece que tendríamos que estar reflexionando con nuestros académicos y con los estudiantes, qué es lo que ha acontecido en el mundo, qué es lo que está aconteciendo con la pandemia y qué alternativas tenemos a futuro”. (Un ejercicio de este calado se observa en el número especial de la revista IBERO (No.68) enfocado al COVID-19).

 

Tendrían que afianzar un discurso que hablara, por ejemplo, de la unidad del planeta y de las especies, y de la unidad de la especie humana con todas las especies, porque todas están vinculadas con el conjunto del planeta y ninguna se salva sola.

 

Tendría que hablar también de superar el miedo, porque el miedo saca generalmente lo peor de las personas; y el riesgo es que el miedo y la incertidumbre abran la posibilidad de control por parte de los poderes establecidos en el mundo. “Nosotros más bien tendríamos que pugnar porque sacáramos lo mejor de cada una de las personas, nuestros profesores, estudiantes, hombres y mujeres: la solidaridad, la compasión, la construcción común de algo distinto”.

 

Tendría que cuestionar el  desmantelamiento de lo público. “La dificultad en Estados Unidos y las grandes desgracias que han ocurrido allá han sido porque desmantelaron el sistema público de salud, y ahora es un sistema privatizado cien por ciento. Y el modelo económico que ha habido en los últimos años, es un modelo que ha desmantelado los estados de bienestar que garantizaban los derechos de las personas”. Entonces hay que  recuperar el estado de bienestar y hablar de la necesidad de una gobernanza global que pueda encontrar soluciones a problemas globales.

 

Tendría que hablar, a propósito de la pandemia, de un modelo socioeconómico y político que ponga en el centro al ser humano y sus necesidades, que hable de una  economía participada -probablemente con empresas de economía social y solidaria-, que hable de la reconstrucción de lo público, que hable de la gobernanza global, y que eluda los problemas de control desde el miedo y la incertidumbre.

 

Todo eso es una tarea eminentemente universitaria, porque “la universidad da lucha en el terreno cultural”, que es propiamente en donde tiene que incidir. “Después de 30 o 40 años de habernos inyectado una ideología que prioriza el flujo de los capitales, que prioriza el lucro con las necesidades sociales”, la universidad tiene que generar un discurso contrahegemónico que dé la batalla frente a otras interpretaciones que pugnan por el control de la población, por la restricción de los derechos humanos.

 

“Tenemos, por supuesto, retos tecnológicos, retos educativos, retos pedagógicos. Pero sobre todo, tenemos un reto cultural y social muy importante que podrá, en el caso de enfrentarlo, podrá garantizar que esto que nos ha acontecido no vuelva a ocurrir, por lo menos de la misma manera y con tantas consecuencias nocivas y dañinas para las poblaciones de nuestros países, y particularmente para los más pobres”.

 

La educación universitaria en la pandemia del COVID-19

 

La conferencia en línea ‘Los retos pedagógicos e institucionales de las IES latinoamericanas’ formó parte del ciclo de reflexión y análisis ‘La educación universitaria en la pandemia del COVID-19. Los retos académicos, pedagógicos e institucionales’, una serie de seminarios web en torno al impacto en la economía, la salud y la educación derivado del COVID- 19.

 

En la webinar también participaron, además del Mtro. David Fernández, vicepresidente México de la UDUAL; el Dr. Roberto Escalante, Secretario General de la UDUAL; el Dr. Marcial Rubio, exrector de la Universidad Pontificia Católica del Perú; y el Dr. Germán Ruiz, Coordinador Ejecutivo del ECESELI.

 

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM

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