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Políticas de las diferencias

 

Por: Angulo Torres Melchisedech Daniel

¿Porqué no existe la política internacional?

Soberano es quien decide sobre el estado de excepción

(Carl Schmitt).

Toda buena investigación parte de lo general a lo más general. Una expresión está llena de conceptos. Así como un concepto puede estar repleto de expresiones, o al menos pueden estar en relación. La soberanía implica que no puede haber un poder por encima del poder establecido, e ahí el punto de vista que hace imposible la noción de política internacional. Es una configuración que a partir de la ilustración hace persistir un sentido mecanicista en los aparatos de Estado, en el que se sigue redescubriendo la interioridad por medio del descubrimiento de la exterioridad. El punto para la diferenciación del concepto en relaciones internacionales es concebir al individuo como la institución por excelencia, a las organizaciones como parte de una tecnología que integra la maquinaria sistemática que rige la política y la sociedad en la contemporaneidad. No habría ninguna situación anárquica sin anarquista alguno. Así como en el concepto de paz; se puede decir que no existe, sino que hay pacifistas. Una batalla es legítima si se libra con armas propias, ya sea en la ciudadanía y en la ausencia de oposición al movimiento. Ello quiere decir que lo natural es la guerra. Hasta en las especies vegetales y animales. Es un elemento fundamental de aquello a lo que los hombres se refieren al expresarse en términos de amor. Es decir, no existen vacíos. No hay vacíos de poder ni siquiera en el terreno político y ni mucho menos en el amor. El derecho internacional, pues, vale decir que sigue siendo un instrumento para el ejercicio del poder. Es algo estructural. Por lo que es correcto, decir que un periodo de paz, para un Estado es un periodo en el que no gana nada, al contrario, pierde. Y desde otro punto de vista pudiera ser que un tiempo de paz implique la recuperación para que se ataque con una mayor fuerza. Algo que también es cierto es que en México el ejercito no puede dar un golpe de Estado, y ya no puede haber otra revolución, sino que sería una rebelión. Es una suerte de lógica política que no hace posible un estado de emergencia sin un estado de excepción, un documento constitucional sin el derramamiento de sangre en una revolución previa. Es por ello que hoy los ojos del mundo están puestos en los mexicanos, ya que aquí sobran aspectos que nos pueden unificar como nación, ya que a los ojos del “exterior” somos considerados como el país de las revoluciones por excelencia. Hay una soberanía también de la animalidad, en lo imperceptible, una soberanía también de la intensidad. Así como se pueden dominar los sentimientos por medio de los sentidos; no es que el planeta sea como un humano con pies, cabeza y órganos; sino que aún no nos hemos percatado que como los pliegues que se repiten en la Tierra, todos los días se vuelve a comprobar que el mundo (como el alma) más allá del pensamiento, es finito y lleva dentro algo infinito. Hay que superar la soberanía de la voluntad que se explica por el dominio de la razón y sólo así se dejará de dar la vuelta al aristocratismo. MD

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