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SEMILLAS DEL FUTURO

 

ARMANDO  VALERDI

avalerdir@hotmail.com

El cambio siempre ha traído preocupación a la humanidad, recordemos lo que la historia nos dice acerca de lo que aconteció hace un poco más de un siglo, y en donde un avance tecnológico revolucionó las estructuras industriales, sociales y humanas del mundo occidental: la introducción y popularización de la electricidad como fuente de energía popular, barata y accesible a todos.

Muchos cambios se produjeron, entre ellos los roles en el trabajo, desaparecieron oficios con gran tradición y otros sufrieron dramáticas transformaciones. Pero también aparecieron muchas nuevas profesiones con mayor componente intelectual que permitieron progresar a una nueva clase media.  Muchas empresas quebraron, la estructura social se dislocó: hasta ese momento la familia vivía estrechamente unida ya que se estructuraba alrededor de la chimenea o el fogón, su ritmo horario común era el del sol y se compartía la luz de una vela o un quinqué para leer o estudiar. Con la electricidad, cada individuo pudo aislarse en la luz y calor de su propia habitación independiente o vivir una vida ajena al ritmo solar en ciudades que nunca duermen. El mundo como se conocía cambió, llevando a la humanidad a una nueva época.

Hoy el mundo nos muestra un rostro parecido, debido a que la pandemia del COVID-19 acelero el cambio tecnológico en el mercado laboral, lo que ha creado una nueva crisis de empleo a nivel global, diezmando el empleo a una velocidad récord, lanzando una ola de desempleo no vista desde la Gran Depresión. 

En un estudio del empleo global de diciembre de 2020 el FMI, menciona que “la demanda laboral muestra algo que se ha vuelto cada vez más evidente a medida que avanza el año: la demanda de trabajo para las mujeres ha caído desproporcionadamente más que la de los hombres, y la probabilidad de que los trabajadores poco calificados se queden más rezagados”.

Además para los millones de jóvenes del mundo, todavía hay noticias realmente difíciles por delante. La recesión del COVID-19 no solo dará a los nuevos participantes en el mercado laboral un comienzo difícil en sus carreras, sino que también los pondrá en riesgo de ganar menos dinero durante décadas.

Este escenario obliga a todos los países a elaborar un plan de acción de largo alcance para apoyar a los más afectados como es el caso de mujeres, jóvenes y trabajadores de bajos ingresos.

A este respecto es interesante ver el estudio de ManpowerGroup denominado Revolución de habilidades 2021, en donde menciona que en este periodo de Covid-19, mientras el mundo se desaceleraba, la digitalización se aceleró.

El reto de la tecnología en el empleo, con el impacto del Covid-19 se reflejó en el incremento de la digitalización y en donde las habilidades que deben tener los trabajadores se han puesto a prueba, por lo que no podemos olvidar que para hacer frente a este cambio lo importantes son las 3Rs—Renovar, Reaprender y Reorientar.

La “transformación digital está ocurriendo a un ritmo sin precedentes, creando empleos e impulsando cambios radicales con el potencial de mejorar la vida de las personas y crear un mundo más conectado”.

“Las empresas buscan a trabajadores con habilidades profesionales, como comunicación, gestión—priorización del tiempo, adaptabilidad, pensamiento analítico, toma de iniciativas y empatía son más valoradas y buscadas por los empleadores: son la columna vertebral del éxito. Las organizaciones se están dando cuenta de que necesitan una fuerza laboral de aprendizaje continuo: ágil para nuevas tareas, preparada y resistente para tiempos de cambio y disrupción”. “Los avances tecnológicos están impulsando programas de vacunación masiva, transformación y flexibilidad de la fuerza laboral, además de un llamado a una mejor combinación de vida laboral y personal, más capacitación y mayor autonomía sobre cómo, cuándo y dónde se hace el trabajo, todos los beneficios positivos de la pandemia”.

No obstante como ManpowerGroup nos dice en su analisis, la recuperación del empleo se presenta en dos vertientes, en forma de K, por lo que algunas industrias y personas se están recuperando más rápido y mejor, debido a su enfoque de actualizase en sectores en crecimiento y con habilidades de alta demanda ante este cambio, mientras otras corren el riesgo de quedarse más atrás al no correr al ritmo del cambio.

Otro aspecto negativo que se puede observar en la recuperación del mercado laboral es que se  está produciendo una aceleración en la polarización de la fuerza laboral entre los que tienen las habilidades y los que no las tienen, y lleva a que las crecientes tensiones sociales se manifiestan cada vez más a medida que las personas se sienten privadas de sus derechos, del lugar de trabajo, de sus comunidades y de personas con opiniones diferentes a las de ellos.

No obstante si vemos el lado positivo, ahora, tal vez más que nunca en nuestra historia, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de predecir, preparar y apoyar el cambio para lograr un futuro mejor. La forma es adquirir habilidades, mejorar las que ya se  tienen y volver a capacitarse para los puestos más demandados en esta Revolución de Habilidades, que sigue siendo el desafío definitivo de esta década.

Era importante antes de la pandemia y es aún más crítico ahora: crear un lugar de trabajo mejor donde todos puedan liberar su potencial y tener una participación más equitativa de la prosperidad.

Las empresas más competitivas se centrarán en sus trabajadores y buscaran que sus habilidades mejoren, en lo que ManpowerGroup llama, construir talento.

 

 

Gracias

 

 

 

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