Un país dividido contribuye a la descomposición del tejido social – La Opinión Universitaria La Opinión Universitaria
Menu

Un país dividido contribuye a la descomposición del tejido social

 

 

El problema de la paz es un problema sistémico, no se puede atender desde una sola visión o desde una estrategia de seguridad, no es un problema antropológico o sociológico. Atañe a una gran cantidad de factores que deben ser analizados y tratados como tal.

 

En el ámbito geopolítico, estamos viendo una erosión grave de las democracias, desde 2005, en un análisis realizado por el organismo ‘Freedom House’, encontró que el número de democracias en el mundo está disminuyendo su calidad, y el número de regiones políticas que empeoran su calidad democrática son más, manifestó Juan Pablo Aranda Vargas, Director del departamento de Formación Humanista de la UPAEP.

 

Expresó, “estamos viendo un deterioro sistemático desde 2005, son varios años en donde estamos observando que son más los países que están empeorando su calidad democrática que aquellos que la mejoran”.

 

La democracia como cualquier otro régimen político puede cambiar, puede modificarse, el gran problema es que estamos observando el aumento de regímenes autoritarios y el aumento de regímenes basados en el carisma personal, en donde estos dos elementos, son preocupantes porque tienden a promover las tiranías, refirió Aranda Vargas.

 

“El culto al líder, el culto a estos grandes salvadores de la patria, fue una situación que experimentamos con toda claridad en la segunda mitad del siglo pasado. Estamos caminando hacia regímenes más autoritarios y eso es muy grave. También estamos viendo una retirada de la arena social, el regreso de los localismos, el regreso de la xenofobia en el ambiente geopolítico”, indicó el académico.

 

En el segundo plano que es el nacional, y en lo referente a México, llevamos varias décadas de estar viviendo un antagonismo social, el país está partido y ha sido estratégicamente partido en dos grandes grupos, “los buenos y los malos; los pobres y los ricos, los que sí quieren a la patria y los traidores de la patria, escenario que está dañando el tejido social del país”; es decir, una ciudad no puede convivir siendo dos ciudades en realidad”, enfatizó Juan Pablo Aranda.

 

Señaló que en lugar de tener una cultura democrática, una cultura de diálogo, de razonamiento, de exposición de argumentos o negociación, lo que tenemos es una cultura de banderas, en donde unos son “guindas y otros azules o verdes,” y lo que se está observando es un incremento del irracionalismo en el mundo y en nuestro país, sucede lo mismo.

 

“Hoy en día podemos observar que la gente ya no quiere discutir, ya no quiere argumentar, lo único que quiere es dar un manotazo en la mesa, ganar la partida, destruir al enemigo y esto no es democracia; la democracia necesita del diálogo y de que seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro y dialogar con él, así como negociar con él, es decir, nadie puede ganarlo todo y eso lo estamos perdiendo de una manera grave”, afirmó Aranda Vargas.

 

 

 

 

Tweets recientes