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EL MUNDO LABORAL DE LOS JÓVENES: La actual coyuntura laboral

Si bien la juventud hoy en día dispone de condiciones sumamente favorables para su desarrollo en los diferentes ámbitos de la vida, en comparación con generaciones anteriores, ya que poseen niveles de educación formal más elevados y sobre todo, un manejo de las nuevas tecnologías que son básicas y determinantes para el desarrollo productivo y económico, así como habilidades que les son características en lo recreacional y creativo; hay una serie de obstáculos que impiden que los jóvenes aprovechen plenamente éstos atributos, entre los cuales destacan los problemas de inserción laboral, aspecto que funge como mecanismo de integración social y la base fundamental para aprovechar el potencial de una autonomía que es lo que buscan los jóvenes.

Proporcionar trabajo decente y productivo es una de las metas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y debe estar en la agenda de prioridades de toda sociedad. Las dificultades de la inserción laboral de los jóvenes es considerado un problema global en América Latina y el Caribe. En nuestro país actualmente tenemos una tasa de desocupación de quienes tienen 15 años y más del 3.2%, esto representa 1.7 millones de personas, de estas 60.8% son hombres y 39.2% mujeres. La tasa más alta de desocupación en la población joven está en el grupo de quienes tienen 20 a 24 años, con 6.7%; para el grupo de 15 a 19 años la tasa es de 6.4%y de 4.6% para el grupo de 25 a 29 años. Actualmente hay 15 millones de personas jóvenes ocupadas de 15 a 29 años, 59.5%, poco más de 8.9 millones, de los cuales se estima que laboran en el sector informal.[1]

Por otro lado tenemos que respecto al nivel de escolaridad de los jóvenes, 32.9% cuentan con educación media superior, en tanto, 19.4% cuentan con educación superior; 52.8% reportan escolaridad de nivel básico: 9.0% con primaria (6.7% completa y 2.3% incompleta), y 43.7% tienen al menos un grado de secundaria. El deseo por alcanzar un nivel educativo más alto indica un notable esfuerzo por disminuir el rezago educativo y alcanzar una meta en éste ámbito.

El trabajo informal predomina en la población más joven, ya que 28.8% tiene de 15 a 19 años, en tanto que sólo ocho de cada 100 personas que se ocupan en el sector formal de la economía están en este rango de edad. El trabajo informal en la población joven es predominantemente masculino, ocupando un 65.8%, mientras que 34.2% son mujeres.

Con respecto a los sectores de actividad en los que se desempeña ésta población que está empleada de manera informal, encontramos los siguientes: el sector de los servicios con 36.9% del total, seguido por el agropecuario, 19.5%; la industria manufacturera, 12.2% y de la construcción con 11.1%. Entre la población joven ocupada informalmente en el sector servicios, 29% labora en servicios de hospedaje y preparación de alimentos y bebidas; 9.8% en transportes, correos y almacenamiento; 5.9% en servicios educativos; 5.8% en servicios de salud y asistencia social; así como 5.8% en servicios profesionales, científicos y técnicos; y 5.5% en servicios de apoyo y manejo de desechos. [2]

 

La deserción escolar está directamente relacionada con el desarrollo de competencias y habilidades que los jóvenes pueden alcanzar para ser suficientemente capacitados y aptos para insertarse de manera eficiente y productiva al mundo laboral, sin embargo la heterogeneidad de condiciones para acceder a una educación y capacitación del nivel que demandan las empresas e instituciones, también determinan en gran medida el tipo de trabajo y por lo tanto el nivel de ingreso que recibirán en el mismo. Aunque actualmente contar con un título y grados de estudio mayor no es garantía para tener acceso a una remuneración muy alta, de alguna manera garantiza condiciones de trabajo y puestos mejores que el no contar con niveles de educación superior. Así que homogenizar las condiciones que garanticen el acceso a niveles de educación y por lo tanto, en un futuro a mejores niveles de empleo es un aspecto apremiante, ya que una de las desventajas del trabajo informal es la carencia de prestaciones laborales, así como la inestabilidad de ingresos, la irregular trayectoria que éste tipo de empleos genera para su experiencia, así como las altas probabilidades de problemas de adaptación y marginación social, entre otros temas, por lo que es importante cambiar la condición de estos jóvenes. Directamente relacionado a esto, el contar con una economía en constante progreso que genere un ambiente que estimule nuevas contrataciones es quizá el principal punto para lograr lo antes mencionado.

 

Alcanzar la inserción laboral digna, productiva y eficiente de los jóvenes es de gran importancia, ya que no solo alcanzar la autonomía es la meta sino todo lo que implica llegar ahí, este es sin duda un indicador que determina el futuro de los países; las acciones y caminos que en el trayecto puedan tomar debido a las condiciones de vida que el tener un trabajo bien remunerado o no, los incline a elegir. Tener un trabajo cuyas condiciones sean las ideales para desenvolverse y desarrollarse no solo profesionalmente sino en lo humano, debe ser una preocupación para todos los gobiernos y la sociedad en general. Como lo mencionamos anteriormente, invertir en las personas y su formación desde los niveles más básicos hasta su inserción al mundo laboral y la continuidad que debe darse aun estando ahí, no es algo que podemos dejar a un lado y a la deriva, ya que su desempeño dentro y fuera del mundo laboral depende directamente del nivel de vida y el alcance a los servicios básicos de bienestar que cada individuo pueda tener, no solo por derecho sino por el bien común y el correcto funcionamiento de la sociedad en la que se desenvuelven y el impacto que proyecten en la misma.

 

 

IM&DS

 

 

[1] Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)

 

[2] (El Instituto Nacional de Estadística y Geografía) http://www.beta.inegi.org.mx/app/tabulados/default.html?nc=612

 

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