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¿GENERACIÓN PERDIDA?

Dr. Jorge Pérez Mejía

Sin duda cuesta trabajo escribir después de los hechos sucedidos el 19 de septiembre pasado, un sismo de magnitud de 7.1 con epicentro al sureste de Morelos, 32 años después de aquella mañana de 1985, la naturaleza nos cobra la factura, coincidencia, capricho, no lo sé, lo único cierto es que llego después de realizar los simulacros en diversas instituciones educativas y oficinas públicas y privadas. El número de decesos ya supera los 300 en los estados de Morelos, Guerrero, Oaxaca y la Cd. de México principalmente un país lastimado sin duda y mi querida Puebla no ha sido la excepción.
Si bien me tocó el sismo del 85 y sus efectos devastadores, no fue igual la percepción; en ese entonces tenía 20 años no habían nacido mis hijos aún y no había internet, no había Smartphone, etc., los efectos de este reciente movimiento telúrico cada vez van en aumento, la magnitud de las pérdidas humanas es difícil de aceptar así como de casas, monumentos históricos incluidas las iglesias no dejan de crecer y sin duda viene lo más difícil, la reconstrucción, volver a ponernos de pie, sin duda una lección de vida para todos.
Mucho se ha hablado de esta generación llamada de los “millenials” un grupo de jóvenes hombres y mujeres que llegaron después de la generación”X”, y que antes del sismo del 19 de septiembre de 2017, habían sido bastante cuestionados por propios y extraños: una generación calificada como apática, sin ideales, ensimismados en sus redes sociales, sin sueños, sin proyectos en suma “valemadrista”, y así los hemos tratado en las aulas y en sus hogares.
Padres y madres de familia así como docentes de educación media superior y de manera específica del nivel superior no encontrábamos la forma de comunicarnos con ellos, de despertarlos de comprometerlos con algo, empezando por ellos mismos. De manera especial levanto un “mea culpa” en mis ya 3 décadas de docente del nivel superior en mayor o menor grado así los había caracterizado después de tremendas sacudidas en las aulas y no encontraba respuesta, como padre también no me explicaba porque me costaba tanto trabajo entenderlos, todo les molestaba, con nada estaban de acuerdo y este sismo ha dado pie a que con acciones nos demuestren a todos que no son así, que si piensan, que si saben que quieren y que no coinciden con la forma en que nosotros concebimos al mundo y rechazan a donde hemos llevado este país, su país.
Ellos fueron los que se organizaron minutos después de la tragedia a través de lo que saben hacer, el manejo de las redes sociales y nos enseñaron a todos los demás que no solo sirven “para perder el tiempo” recolectaron víveres, levantaron escombros, organizaron brigadas, organizaron a los vecinos, todavía tengo presente aquí en mi ciudad la Puebla de Zaragoza dirigiendo el tráfico en los principales cruceros para no hacer más grande el caos ya existente. Mientras que las autoridades permanecieron impávidas y no reaccionaban ellos ya estaban con las manos sucias y el sudor en la frente y con un objetivo claro: ayudar a sus hermanos en desgracia.
Tengo que decirlo me he equivocado rotundamente, mis hijos, mis alumnos no son una “generación perdida” todos los días que han pasado después del sismo nos han dado verdaderas lecciones, una tras otra, cachetadas con guante blanco y lo seguirán haciendo, así lo deseo, creo que debemos aprender quizá la generación perdida es de padres de familia y docentes que no hemos sido capaces de descifrar sus intereses y hemos optado por la más fácil; ellos son los villanos de la película ,el asunto es que hoy se han puesto el traje de héroes y no les ha pesado han recuperado el protagonismo y añoran otro país, no el que nosotros les hemos dejado, por cierto casi en “ruinas”. A todos ustedes una disculpa honesta, lo siento nos equivocamos y ya no queremos ser sus rivales sino sus aliados, ustedes pueden llevar a este país a mejor puerto, el liderazgo se lo han ganado a pulso, a nosotros solo nos resta estar siempre a su lado apoyándolos y tratando de generar en los hogares y en las aulas un diálogo entre iguales, donde nadie manda ni es mandado.
El reto es grande pero lo es más su capacidad de comunicarse, de organizarse, de ser uno solo, sin duda eso es esperanzador y tengamos claro la verdadera tragedia está por venir, la euforia de los primeros días después del suceso vendrá a menos, la sociedad humanizada, el colectivo solidario empezara a disminuir y será en la reconstrucción cuando más se necesitará. Debemos confiar en nuestros millenials, ellos lo sabrán hacer y nuevamente una sincera disculpa.
Esto fue Educación en Movimiento mi correo es jpmejiabuap@gmail.com, agradezco sus comentarios, nos leemos la próxima semana, soy Jorge Pérez Mejía y recuerden “SI TRANSFORMAR LA REALIDAD EDUCATIVA DEL PAÍS ES UNA UTOPÍA, LO ÚNICO CIERTO ES QUE ES REALMENTE POSIBLE”.

*Profesor- Investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

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